Si tu bebé, tras semanas de sueño regular, empieza de repente a despertarse más a menudo y a pedir más tomas, puede que no se trate de un problema, sino de un estirón de crecimiento —un periodo de desarrollo físico acelerado con efectos temporales pero reales en el hambre y el sueño.
Qué son los estirones de crecimiento
Los estirones de crecimiento son periodos en los que el ritmo de crecimiento físico del bebé se acelera temporalmente respecto a la media. Durante estos periodos, la necesidad energética y nutricional aumenta, y es común un aumento del apetito junto con cambios en el sueño.
Cuándo ocurren más a menudo
Aunque cada bebé sigue su propio ritmo, los estirones de crecimiento suelen observarse alrededor de las 2-3 semanas, las 6 semanas, los 3 meses, los 6 meses y los 9 meses de vida, además de otros menos predecibles en el segundo año.
Las señales a reconocer
Las señales más comunes incluyen: un aumento repentino del hambre con peticiones de toma más frecuentes, mayor irritabilidad, despertares nocturnos más frecuentes tras un periodo de estabilidad, y a veces una mayor necesidad de contacto y mimos.
