El mercado de monitores para bebés se ha llenado en los últimos años de dispositivos "inteligentes" con funciones cada vez más elaboradas. El problema es que gran parte de estas funciones adicionales no están validadas clínicamente, y pueden generar más ansiedad que tranquilidad en los padres. Esta guía se centra en lo que realmente importa.
Audio o vídeo: cómo decidir
Un monitor solo de audio suele ser suficiente para padres que duermen en la habitación de al lado y solo quieren oír si el bebé llora. Un monitor de vídeo resulta útil cuando la habitación del bebé está más lejos, o simplemente para la tranquilidad de ver y no solo oír. No hay una respuesta universal: depende de la distribución de tu casa y tus preferencias.
Wi-Fi o señal dedicada: el compromiso a entender
Los monitores con conexión Wi-Fi permiten controlar al bebé de forma remota mediante una app. El compromiso es la dependencia de la conexión a internet de casa: si la red falla, el monitor deja de funcionar. Los modelos con señal de radio dedicada (no Wi-Fi) suelen ser más fiables para el uso diario básico, aunque menos versátiles para el control remoto.
Funciones útiles y funciones que puedes ignorar
Generalmente útiles: visión nocturna infrarroja de buena calidad, comunicación bidireccional, sensor de temperatura de la habitación, y batería con autonomía real. A menudo sobrevaloradas: monitorización del ritmo cardíaco mediante sensores wearables (no validada como dispositivo médico en la mayoría de los casos) y "análisis del sueño" con informes gráficos.
