La transición de la cuna a una cama de verdad suele temerse más de antemano de lo que resulta después: muchos padres se preocupan por lo que pasará cuando el niño pueda levantarse solo por la noche, pero en la mayoría de los casos, con la preparación adecuada, esta etapa es mucho más sencilla de lo esperado.
Cuándo hacer realmente esta transición
No es tanto una cuestión de edad como de seguridad física: el momento adecuado suele llegar cuando el niño empieza a intentar salir de la cuna solo, generalmente entre los 18 meses y los 3 años. En ese punto, el riesgo de caída desde la cuna supera las ventajas de mantenerla, y pasar a una cama (a menudo baja, con barandillas) se convierte en la opción más segura.
Las señales de seguridad a observar
Además de los intentos de salir, otras señales útiles incluyen: una altura del niño que se acerca al borde de la cuna, la petición explícita de "una cama de mayor", o simplemente que la cuna ya no se pueda regular más abajo para garantizar un margen de seguridad adecuado.
Cómo preparar la habitación para la transición
Una cama baja, cerca del suelo, reduce el riesgo en caso de caídas accidentales en las primeras semanas. Hacer la habitación "a prueba de niños" se vuelve más importante ahora que el niño puede moverse libremente por la noche: muebles fijados a la pared, objetos peligrosos fuera de alcance, y si es necesario una puerta de seguridad.
