El inicio de la guardería es una de las transiciones más importantes en los primeros años de vida, y no sorprende que a menudo traiga consigo un periodo de sueño más agitado. Nuevos estímulos, nuevas personas y un ritmo de día distinto al de casa requieren una adaptación que también afecta al sueño.
Por qué cambia el sueño con el inicio de la guardería
El cambio no es solo cuestión de cansancio físico, sino también del procesamiento emocional de un día lleno de novedades. Muchos niños, en las primeras semanas de guardería, muestran más despertares nocturnos o una mayor necesidad de consuelo por la noche, aunque durante el día parezcan adaptarse bien.
Qué esperar en los primeros días y semanas
Es común observar siestas en la guardería más cortas o irregulares que en casa, simplemente porque el entorno es nuevo y menos personalizado. Esto puede generar una acumulación de cansancio que se refleja en una noche más difícil, con más demanda de atención o despertares nocturnos.
Sincronizar los ritmos entre casa y guardería
Compartir con las educadoras la rutina y los horarios de sueño habituales del niño ayuda a mantener más coherencia entre ambos entornos, aunque una sincronización perfecta rara vez es posible en las primeras semanas.
