El colchón de la cuna es probablemente la compra en la que menos merece la pena ahorrar, ni dejarse guiar solo por lo suave que parece al tacto: las pautas de seguridad del sueño infantil marcan criterios precisos, y en este caso "más blando" no significa en absoluto "mejor".
Por qué la firmeza es el factor de seguridad más importante
A diferencia de los colchones para adultos, un colchón de cuna debe ser firme y rígido, no blando y acogedor. Un colchón demasiado blando aumenta el riesgo de que la cara del bebé se hunda en la superficie, un factor de riesgo documentado para el SMSL. La prueba práctica más sencilla: al presionar con una mano en el centro del colchón, la superficie no debería hundirse de forma perceptible, y debería recuperar rápidamente su forma original.
Medidas correctas: por qué importan tanto como la firmeza
El colchón debe ajustarse perfectamente a las medidas internas de la cuna, sin espacios vacíos en los bordes. Un espacio de solo unos centímetros entre el colchón y los laterales supone un riesgo serio de atrapamiento. Antes de comprar, comprueba siempre las medidas exactas de la cuna y compáralas con las del colchón.
Espuma o muelles: qué cambia realmente
Ambos materiales pueden ser seguros si cumplen los criterios de firmeza requeridos. Los colchones de espuma de alta densidad suelen ser más ligeros (útiles para los cambios de sábanas nocturnos) y generalmente más económicos. Los de muelles suelen mantener su firmeza original durante más tiempo.
